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TÉCNICA ALEXANDER : LA HUELLA
Abril 2008

UNA TECNICA QUE TIENE RECURSO AL PODER DE LA HUELLA FISICA

La huella que deja el aprendizaje físico me parece temporal, transitorio, es decir la huella en el cuerpo no es huella para siempre. Sí que tiene sus huellas el cuerpo; la huella de una contorsión proviniendo de una enfermedad, una cicatriz, taras que pueden, o no, disminuir con el tiempo. Pero no es así la huella que te permite reaprender lo que es el movimiento, el ser físico: la huella que se imparte la Técnica Alexander.

Me parece que hay dos dominios que apropia dicha técnica para que llegue el individuo a un conocimiento mas profundo de su ser físico, y como consecuencia su ser entero. Primero, lo que para muchos de nosotros parece más fácil de entender, más como el aprendizaje de siempre, se basa en lo intelectual. Principios de movimiento, concepciones del cuerpo -los mecanismos empleados para enganchar el nuevo desarrollo del cuerpo- las llamadas “direcciones” donde empieza el viaje que emprenderá tu cuerpo con la ayuda de tu mente.

Estas normas no las considero huellas, son conceptos, y los conceptos se trabajan. Aunque a veces se esconden en un segundo plano, a reevocarlos entras en un proceso de reafirmación e interrogación. No evoca una huella, es un proceso dialéctico.

Y ya llegamos al segundo dominio de la técnica. El lado mas sutil, mas puramente dicho físico…

Una mano que sugiere a tu cuerpo una nueva posibilidad de existir en el espacio. El toque ligero que sin mover, mueve y cambia la posición de tu cuerpo. El toque que, una vez desaparecido, deja una huella. Una huella discreta y suave que tiene el poder de cambiar costumbres profundamente arraigadas. Costumbres que muchas veces consumen demasiada energía, que pueden llegar a dañarnos físicamente, o por lo menos dejarnos incómodos dentro de nuestro ser físico.

Esta huella, aunque discreta y suave, tiene el poder de generar celos físicos. ¿Celos físicos? Pues, sí. Una pierna y su pie se encuentra en una nueva posición mas cómoda. Se sienten mas vivos y mas relajados a la vez. Ya llegaron a este punto gracias a esta mano que suavemente y firmemente sugirió otra opción a parte de tu cuerpo. Y de repente, la pierna y el pie digamos izquierdos, se enteran de sus homólogos, ya mas vivos y a la vez mas relajados. Y ocurre que parte del cuerpo se siente celoso. Y así empieza su propio trayecto para llegar a este nuevo estado anteriormente desconocido. Imitando el objeto de sus celos, empezando una trayectoria de mimesis, poco a poco el cuerpo como entidad recrea y encuentra este sitio tan vivo y relajado, tan natural.

Para mi este modo de aprendizaje -aunque dependiente de tener alguien que imparte sus conocimientos- fue un descubrimiento importante. Nunca me había abierto a este lado tan físico, y de cierto modo, tan infantil.

Me contó mi profesora que había utilizado la Técnica Alexander con caballos de carrera, y eso con éxito. Aunque muchos necesitamos el consuelo de algo conocido, el aprendizaje de siempre -unas ideas que has aprendido-, me parece que este ejemplo basta para demostrar el poder del lado del ser muchas veces olvidado, el lado puramente físico. En este dominio la huella física lo es todo.

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